Cuatrimoto en Valle de Bravo: Ruta Feroz

por Andrea Galván.

Pasar un fin de semana fuera de la ciudad siempre es buena idea. Pasar un fin de semana rodeado de naturaleza y aventura siempre es la mejor de las ideas.

Una ruta, sin duda no es feroz si no terminas ensuciando tus tenis y así fue. Todo comenzó en las oficinas de ViveValle; cuando llegamos, nuestras cuatrimotos ya estaban esperándonos, escuchamos emocionados la ruta que haríamos en ellas y nuestro guía nos dio instrucciones sencillas de cómo utilizarlas, sin más salimos a toda velocidad hacía nuestra aventura. En una combinación entre vados y bosque pudimos ir a un lugar mágico, “La Gran Stupa”, una estructura de 34 metros. de alto, la cual simboliza la iluminación de Buda, impacta desde cualquier ángulo, su color blanco te invita a contemplarla por largo tiempo, pero al descubrir lo que se encuentra en su interior todo comienza a tener claridad. Éste transmite paz y serenidad, la luz, el arte del techo y el espacio en general es completamente liberador. Se dice que las Stupas tienen el poder de eliminar obstáculos, promover la paz y armonizar el paisaje, es por esto que su visita es indispensable para cualquiera que visite Valle.

Estupa

Seguimos el recorrido hacia La Torre o Reserva Estatal Monte Alto, el lugar que observa a Valle de Bravo, yo sentía que iba realmente rápido, no lo dudo ya que en un par de ocasiones sentí como se levantaba alguna de las llantas de la cuatrimoto; el camino hacía La Torre fue extremo, está repleto de ciclistas que no le tienen miedo a nada, gente en caminatas tranquilas que disfrutan del olor de los árboles, charcos en los que nos estancamos un par de veces, pendientes intensas y en general obstáculos por doquier, la adrenalina se percibe por todo el lugar. Al llegar hasta el punto más alto, la vista nos impactó, es la parte alta de la montaña y el aire frío nos recuerda que estamos en la cima, se respira libertad y grandeza. Es desde aquí donde despegan aquellos extremos que vuelan en parapente, algo que seguramente haré en mi próxima visita a Valle. De vuelta en la cuatrimoto, el único lugar en el que se encontraba mi cabeza era en la intensidad de la bajada, sabía que el regreso iba a ser aún más extremo y así fue. Regresamos a nuestro punto de partida sanos y salvos, con pantalones y tenis llenos de lodo, pero recargados de energía y ansiosos de regresar a ViveValle por nuestra próxima aventura.

torre

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